La miel tiene sutilezas que no siempre se conocen.

 

 Una pareja venezolana ­él fotógrafo, ella educadora­ decidieron dedicarse a descubrir sus matices y ofrecerlas de una manera inédita: diferenciadas por el tipo de flores en las que liban las abejas, lo que le otorga a cada miel una personalidad distintiva. Reinaldo Armas y Elvira Fernández crearon Mieles Alvearium, las recolectan de distintas partes del país y proponen ocho varietales con señas únicas. "Habitualmente los apicultores las mezclan. Nosotros les pedimos que nos las separen por el tipo de flor predominante", cuenta Armas. Así ofrecen, por ejemplo, la miel Mastranto que les llega desde los llanos de Monagas; la de mango, que viene de Cojedes al igual que la de flor de Tara y una que destacan por especial: la tanganapire, traída desde Bovare en Lara. "Es muy especial.

Se ha llevado a Alemania y ha ganado premios por sus altos estándares". Esa geografía floral le otorga a cada una rasgos que las distinguen. "Las mieles se pueden diferenciar en su tonalidad. Por ejemplo, la de mango es las más oscura. También en su densidad, aromas y sabores.

Hay mieles más dulces. Algunas más ligeras y otras con un toque ácido", cuenta. Desde que se iniciaron en estas espesuras, han descubierto que es mucho lo que falta por saber de mieles. Por ello, han ideado catas para mostrar cómo se diferencian. "Son las primeras que se han hecho en el país". Desde la sabiduría adquirida, Armas desmitifica algunas creencias. "La gente cree que si se cristalizó, está adulterada. Eso es mentira. Cuando la miel se enfría, tiende a cristalizarse. Es garantía de pureza. Hay que dudar de una miel que no se cristalice".

 

 

Coordenadas:

E-mail: mielesalvearium@gmail.com

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Fuente: http://impresodigital.el-nacional.com/suplementos/2011/01/02/



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